Un edificio histórico en el centro de Barcelona presentaba pérdidas de presión constantes, corrosión avanzada en tuberías de hierro galvanizado y ruidos hidráulicos que afectaban a los vecinos. El sistema original databa de 1920 y no soportaba la demanda actual.
Realizamos un análisis termodinámico completo del circuito, midiendo caudales y presiones en cada planta. Modelamos el flujo con software de dinámica de fluidos computacional para identificar los puntos críticos de estrangulamiento y golpe de ariete.
Sustituimos la red por tuberías de cobre recocido con uniones soldadas, instalando un sistema de vasos de expansión y válvulas de equilibrado. Se añadió un grupo de presión con variador de frecuencia para mantener la presión constante en todos los pisos.
La presión en el último piso pasó de 0,8 a 3,2 bares. Se eliminaron los ruidos hidráulicos y el consumo energético se redujo un 28%. El sistema cumple con la normativa vigente de estanqueidad y eficiencia hídrica.